Yo no voy
si no donde ella me lleva
y una vez allí
perdido entre el asfalto y la selva
nunca evalúo el destino
pues solo se pide mi presencia
Yo no digo otra cosa
que la me dictan sus labios
y al escuchar lo que digo
como quien escucha un salmo
asumo que siempre es lo correcto
aunque no suene adecuado.
Yo no hago nada
más que lo que ella necesita
y aunque no encuentre el sentido
y me hieran las manos las piedras
nunca hago preguntas
y siempre hallo respuestas.
Yo, a cada instante sagrado
miro al vacío asombrado
y aunque la ignorancia lo inunde todo
y la duda me atraviese sin descanso
me acuno me canto me abrazo
y una vez recuperado
agradecido cuido su regalo.
