14 de octubre de 2012

Camino recto, y siempre serio.




Encendí el candil y pude ver a un niño escondido tras la puerta del armario,… apagué el candil.

Mi profe de mates me dijo que yo era tuerto, que solo podía ver con un ojo y que así nunca podría descomponer la vida en cuentas, y sin eso, lo demás eran cuentos, y los cuentos… no eran serios.

La verdad es que ahora soy tuerto, manco, cojo y además un poco sordo. No por vicio, si no por obediencia ciega.
También me faltan órganos vitales, me faltan huesos, piel, tendones y materia gris que hace que sea inútil el mover de mi cerebro.
Pero vivo sin problemas, cago poco, duermo mucho, apenas canto y soy útil como picabilletes de mercado.

A veces me enamoro de las muñecas de trapo que veo en los escaparates viejos. Entonces me entran dudas de si elegí bien cuando me negué a que implantaran el chip que me transformaría en una aspiradora de último modelo.
Otras veces me veo reflejado en el agua de los lagos y escucho el rascar de las espaldas de los árboles por el viento. Y también me entran dudas de si debí quemar aquel desierto.

Paso por la vida como un nazareno con el paso acompasado al tambor y a la trompeta, concentrado, no miro sino de frente, nunca miro hacia los lados, no me importan las personas que se agolpan a mis lados, ni las tiendas, ni los bares, los estancos y los bancos… ni de sentirse oscuro ni de sentarse claro.
Llevo cien mil millones de kilómetros andados, siempre descalzo, siempre en silencio, concentrado. Que no me despeine el aire enfadado.
Siempre recto, no tuerzo en las esquinas ni me paro en los semáforos, y si entro en una selva, derribo los árboles con un libro y un rosario, que se aparten, que soy yo quien está andando.
Atropello elefantes con mi pies tanques blindados ¿son idiotas? ¿o de puro gordos se han parado y no me han visto por mirar a ese bocado de tréboles de mala muerte y cuatro chavos?

Los espejos me devuelven una imagen bonita, pero sé que no soy yo, yo soy tuerto, manco, cojo y además un poco sordo. Aún así se lo agradezco. Sin ellos me habría detenido hace tiempo, hubiera mirado hacia los lados, llenos de carteles y de helados, y ahora sería un elefante gordo que escribe en un teclado.

La vida es como viajar en un tornado, dando vueltas muy deprisa cuando estas abajo y más despacio desde arriba, ya en el circulo más amplio. Es como encender un candil, y cuando ves que está alumbrando, apagarlo por si acaso.

13 de septiembre de 2012

EL HOMBRE Y LA MUJER ORQUESTA


Un día me paré a pensar en mi soledad, en mi angustia, en mi desasosiego, en mi inexistencia,… en nada.

Ese día salí a la calle, solo, pasé por delante de una tienda de animales, y tres minutos después salí con un perro entre mis piernas.
Decidido me dirigí al parque más próximo y allí me puse a conversar animadamente con todas las personas que allí paseaban a sus perros. Ese día y los sucesivos hablamos de celos, de alimentación, de antipulgas, de correas, arneses, bozales, piensos, camas, castraciones, adiestramiento, cachorros, destetes, mierdas, meadas, veterinarios, perreras, adopciones, etc., etc. Fueron momentos maravillosos que siempre recordaré con cariño.

Pero otro día volví a detenerme a pensar y…
...  pasé por delante de un bar y a los tres minutos salí con un bebé entre las piernas.
Con mi bebé y mi perro pasee por el parque para conversar animadamente sobre chupetes, biberones, cólicos, sueño, alimentación, pecho, lloros, juguetes, cunas, educación, sillitas, cochecitos, ropita, dientes, pañales, potitos, cremitas, etc., etc. Que grandes instantes viví, desde entonces forman parte inseparable de mí.

Tres meses después me volvió a dar un ataque de pensamiento y…
… pasé por delante de una librería y a los tres minutos salí con el equipaje del Atleti  entre las piernas.
Con mi perro, mi bebé y mi habito me pasé por el parque y me puse ha hablar de fueras de juego, penaltis, tarjetas, escuadras, cambios, taconazos, vaselinas, rabonas, faltas, árbitros, porteros, suplentes, palomitas, entrenadores, clubs, fichajes, lesiones, estadios, entradas, hinchadas, canteras, ligas, etc., etc. Cuanto aprendí y disfrute de estas veladas de discusiones infinitas y enriquecedoras.

Poco tiempo después tuve un sueño revelador y…
… pasé por delante de una discoteca y a los tres minutos salí con el kit Zen entre las piernas.
Con mi perro, mi bebé, mi ropa del Atleti y mi sabiduría Zen me fui al parque para hablar de meditaciones, mantras, asanas, respiraciones, mandalas, koans, monjes, arcos, música, te, limpiezas, artes, salud, vacío, ser, atención, silencio, pureza, sencillez, etc, etc. Ahhh, que lindos vahos de sutil impermanencia aún pueblan mis remansos de volatil existencia.

Dos semanas después me cayó un rayo y …
… pasé por delante de una tetería y a los tres minutos salí con el carné del Partido Politiquista entre las piernas.
Con mi perro, mi bebé, mi ropa del Atleti, mi sabiduría Zen y mi carné del Partido me di una vuelta por el parque para departir sobre mociones, escaños, leyes, diputados, enmiendas, votaciones, sanidad, carteras, elecciones, ministerios, hemiciclos, justicia, bancos, ejércitos, PIB, sostenibilidad, bolsa, etc., etc. Supongo que el destino de pueblos y paises han sido modificados por estos momentos de implicacion personal en la mejora del mundo.

Un día después el viento se llevó mi casa y…
… pasé por delante de un ayuntamiento y a los tres minutos salí con una camisa de fuerza entre las piernas.
Con mi perro, mi bebé, mi ropa del Atleti, mi sabiduría Zen, mi carné del Partido y mi camisa de fuerza me pavonee por el parque mientras hablaba de ansiolíticos, electroshock, terapias, psiquiátricos, traumas, programas de la tele, arneses, bozales, perreras, veterinarios, meadas, sueños, lloros, pañales, sillitas, fueras de juego, taconazos, entradas, palomitas, meditaciones, respiraciones, música, limpiezas, arte, salud, vacío, silencio, de leyes y de justicia. 

Siempre recordaré con agrado aquel día en que me paré a pensar y el pensar me paró a mí, me detuvo, me juzgo, culpable y me encarceló.

6 de agosto de 2012

El gato sin dados.

Un dado mágico gira y gira suspendido en el aire. Cae y rueda por el suelo danzando a brincos mostrando todas sus caras numeradas. Todas las opciones ruedan y saltan. Y mi destino se para esperando a que el dado detenga su marcha. Cada vez baila más cansado, gira sobre sí agonizando su inercia. 
Y por fin, se para. La suerte esta echada.
 
O no? 

Me hago diminuto y me acerco al dado, le beso la boca del uno mientras le masajeo el dos que no hay sin tres aunque quepan y puedan comer para que vuelva a latirle el cuatro cinco segundos más tarde y repitamos tirada los seis. Ya está, la suerte cambiada.

Pero que presión, trabajo de chinos negros a las ordenes de un blanco descerebrado. ¿He de repetir esto en cada elección? Me cago en todos mis huertos para que se abonen hasta envenenarse, por qué no hay un destino a medida, o un personal shopper que no esté chalao. 

Me siento y pienso, como Rondín, cruzo las piernas, como Siddharta, me elevo del suelo, como un imán se aleja de su igual, me alejo de la tierra que soy para ver el cielo que busco y que me libre de la mala suerte de tener que tirar el dado malvado, y que me regale una sonrisa cada mañana, y que me acaricie el pensamiento cada tormento, y que me muestre el futuro eterno tras el invierno. 

Y el reloj marca el tempo de una saeta, y el dado gira infinitamente suspendido en el aire porque no le dejo detenerse con mi pensamiento, porque no sé qué numero prefiero y lo dejo todo en stand by hasta tener una respuesta. 

Me miro al espejo después de 80 años y sigo siendo un veintegenario, sin arrugas, sin patas de gallo, sin emociones ni arrebatos. Pero en ese momento decido que ha llegado la hora de detener al derviche cuadrado, ha llegado la hora de elegir el numero afortunado.

El uno la unidad, esencia del todo
El dos, la dualidad, la polaridad que completa.
El tres la santísima trinidad, padre madre hijo, mente cuerpo alma.
El cuatro, la estabilidad, las direcciones, los elementos.
El cinco, la quintaesencia, los sentidos. 
El seis ... el seis ... el seis ... el miedo la duda.

Pues elijo el seis que es especial y no está comprado por un mito falso. A tomar por saco, ahora es el dado el que no se quiere parar. Parece ser que el seis no le debe gustar. ¿Y ahora qué hago? No dispongo de otros 80 años, ni de un dado con más lados. Mierda que angustia, que impotencia.

En ese momento se acerca un gato y me mea en el zapato, un silencio denso corta el instante, y de pronto una risotada monumental hace vibrar mi habitación con un eco de campanas gigantes, me meo de risa en mi zapato de cemento armado.

Así de simple y llano.



19 de julio de 2012

Atrapadas en ácido opiosulfúrico

El tiempo se ha detenido hace tiempo, nada sucede, nada cambia. Las personas seguimos rompiendo los huesos a puñados, mientras sorbemos la sopa de animal con sonora educación.
No corre ni el aire, un hombre de traje con chaqué y bombín cruza por delante de un carro de 100 caballos mientras un eunuco biónico trata de hacer fuego frotando palos y piedras.
Ni el agua se mueve, tan sólo espera sumisa a que le echen por encima otro bidón de mierda.
Una niña encadenada juega a la pelota mientras se tropieza una y otra vez. 
Un inventor de inventos inventa un invento super nuevo que cambiará nuestras vidas para siempre. ¡¡¡Ohhh! Vaya, no lo pudo conseguir, se murió de hambre. Otra vez será.

La esperanza es lo último que se pierde, por desgracia, pues la frustración es lo único que se gana.

Matamos el tiempo intentado cambiar algo, protestando, girando el mundo hacia el otro lado, poniendo arriba a los de abajo, pero en realidad nada cambia.
Nada sucede, nada cambia, todo es un juego mental que nos mantiene entretenidxs y abstraidxs de la cruda realidad, que nada sucede, nada cambia.
Todo se repite una y otra vez. Un decorado móvil pasa por delante de nosotrxs para simular que hay movimiento, pero no lo hay. 
No existe el tiempo, si existiera no hubieran sido necesarios los relojes. 
Nos han borrado el chip de la memoria para que no nos demos cuenta de que ya hemos existido millones de vidas antes de esta, y viviremos otros millones de ellas más, como autómatas, dormidxs, asustadxs creyendo que nos vamos a dormir definitivamente.

Quizá el único cambio sea despertar, pero qué ¿coñones es eso? 
Despertar, dejar de existir eternamente atrapados en la vida. 
Despertar, darse cuenta de que estamos dormidxs.
Despertar, darse cuenta de que somos sólo títeres cósmicos con orgasmos místicos.
Despertar, darse cuenta de que no somos libres.
Despertar, ... vaya rollo, me voy a dormir que ya es tarde.

Ojalá estuviera equivocado y pudiera ver un destello de algo que aparece inédito, algo original, algo ... mierda, maldita esperanza.
Hala, a seguir jugando al juego, qué remedio. 

(Voy a hacer un alto para meterme un poco de opio por el culo, perdón, por el parón, no por la acción ni el canal utilizado para la misma)

Como iba diciendo, seguir jugando al juego, qué remedio ... Eso sí, sabiendo que en el otro fondo somos libres, que aquí todo es mentira, y que en realidad nada nos afecta ni oprime. Que somos algo inmenso y que si queremos podemos disfrutar de la existencia sin miedo. No necesitamos correr, ni pelear, ni robar, ni na. Todo sobra, el futuro presente es de abundancia y paz. Quien diga lo contrario miente.

Buenooo, mucho mejooor, así un@ se va a la cama mucho más tranqui. Bendita bipolaridad ciclotímica opiosulfúrica.


5 de junio de 2012

La piel



Siempre alado tuyo
A veces no todo son dientes que rasgan la carne llegando al alma. En ocasiones también hay piel sonriente, tímida, avergonzada de su falta de fronteras y murallas. Tontitas buscan caricias porque son el alimento que les sostiene, lo demás es falso, sólo las caricias alimentan, el resto de comidas sólo engordan.

Cuando se pone el Diente rey y se esconde la Soluna, aparecen los niños bajo las piedras para jugar a ser mayores, pero con las reglas de las niñas el juego es más divertido que la realidad y los fantasmas se enganchan a las drogas para no volver a su inframundo.

Las lágrimas podridas de lxs poetas ensucian su sangre y contaminan los ojos de quien mira las letras enfermas. Lxs poetas deben abominar su poesía para dejar que les crezca dentro de su cuerpo un cerezo. Cuando el cerezo ha crecido dentro del cuerpo y salen las cerezas por los poros, entonces pueden escribir poemas que sirvan al mundo, hasta entonces sólo deben escribir recetas de cocina que sirvan para engordar anoréxicos.

Cantan las fábricas nanas para las alondras, y al ocaso sale incienso de sus chimeneas para endulzar las meditaciones estáticas de quienes observan el baño de la estrella.
Se encadenan abrazadas las personas y las lagartijas para rodear la tierra con un anillo mágico que evite las vibraciones negativas de los miedosos.
Bailan los papeles con la brisa, escapándose de sus carteras para devolver la identidad a sus esclavos, y se les unen los billetes de todas las clases, sexo, razas y religiones.

Hay noches que escucho a todas las pieles pidiendo un cuerpo onírico que sienta tan intensamente como el otro.
Y gritan para que les escuche su dueña dormida y les traiga un regalo por la mañana en forma de dibujo con el dedo sobre el vello.
Y rezan al dios que les soporta para que les toque un premio en forma de lluvia que les cubra de suspiros.
Y exigen que les devuelvan sus murallas si no van a ser ametralladas con besos.
Y aúllan a la Luna para que eloquezca a las cabezas de piedra y perdonen los errores de la inocencia dejandoles sin castigo y premiandoles con cuentos de chocolate y sueñito que se les lleve a su país junto a lxs niñxs.

La piel no sabe a quién pertenece, no sabe si es la frontera que te separa del aire o es la frontera del aire que le separa de ti. Por eso está triste en tierra de nadie, mendigando un trozo de otra piel que la cubra, la toque y le recuerde quién es.

20 de mayo de 2012

Lo promentido es duda


Queridxs amiguitxs de este mundo, estamos hoy aquí reunidxs para contraer patrimonio con nuestra única pareja que jamás nos abandonará,… nuestra parte ridícula, esa parte cutre que tratamos de ocultar para parecer más cools, más ins, más respetables y más chachis pirúlis.
Esta parte, a la cual ahogamos constantemente pensando que va a tirar por tierra todos nuestros esfuerzos de labrarnos un respetuoso lugar en esta sociedad, finalmente va a convertirse nuestra salvadora, si le damos cancha claro. Será esta parte de la cual nos podemos reír la que liberará del peso de la indescifrable existencia y que nos aportará la libertad para alcanzar la sabiduría máxima, el momento eterno de felicidad efímera.

Y cómo no vamos a reírnos de nosotrxs, si motivos tenemos, y muuuchos. Estos cuerpos torneados por un pariente de Botero borracho, no se merecen que les juzguemos por el rasero de la moda, se merecen que los bañemos en vino mientras nos reímos de nuestras curvas, descuelgues, estrías, lorzas, verrugas, pellejos, pelajos, huesacos, amorfidades, purulencias, olores, deposiciones, calvas, tics, y un sinfín de maravillas que nos hacen seres únicos e irrepetibles. (por suerte)

Quién no ha tenido un tropezón, o se ha caído de forma estupida y luego se ha levantado mirando a ver si alguien le había visto, pues claro que te han visto, seguro, y se han reído de ti bien a gusto, cómo no.
Quién no ha dicho la estupidez más grande posible mientras la defendía a capa y espada ignorante de su burrada, y en algunos casos hasta ha salido en la tele.
A quién no se le ha escapado un cuesco en un mal momento, o ha llevado pegado un moco o algo peor mientras intentaba ligar o tenía una entrevista de trabajo.
Quién no ha hecho una apuesta absurda y la ha llevado hasta su máxima expresión causándole un mal que estuvo a punto de costarle caro.
A quién no se le ha roto la ropa dejando al descubierto algo que no quería descubrirse, o llevaba la ropa del revés, mal puesta, arrugada, sucia por haberse sentado donde no debía, o simplemente parecías un espantapájaros aunque te costara creerlo.
Quién no ha saludado a una persona confundiéndola con otra o le ha cambiado el nombre por el de su ex.
Quién no ha tenido una noche de gloría etílica y ha protagonizado una escena ridícula a más no poder mientras se sentía la puta jefa de la noche.

Y podría seguir así infinitamente, porque somos seres ridículos, estamos hechos para que se rían de nosotrxs, y para que nosotrxs podamos reírnos del resto de personas, esa es nuestra maravillosa esencia. Pero esa risa no es de crítica como la que estamos acostumbradxs, no es para disminuir a la persona de enfrente, es para empatizar con su esencia ridícula y compartir simpleza humana desde el cariño, el respeto y la comprensión profunda.

Así que ríete de ti, para así poder dejar que lxs demás se rían también de ti, regala esa posibilidad de relativizar y descomprimir esta olla a presión en la que se ha convertido la vida.

Porque somos ridículos, somos animalitos, somos frágiles y cómicas, estúpidos, incoherentes y sencillas, y esa es la clave de la libertad, el resto es una cárcel impuesta a la que le hemos puesto barrotes de oro y defendemos como cancerberxs.

A por ellos

12 de mayo de 2012

Pecados carnales. El sucio baile de los pobres



Vivimos una vida ilusoria con las reglas de una real, como si fuéramos figuras de un juego que por la noche se desparraman entre sus sueños por los bordes del tablero. Y por la mañana de nuevo nos barren y friegan los restos, nos meten el algodón otra vez dentro y nos vuelven a coser las heridas. Y así paseamos por las calles sin prestar atención a las guillotinas que marcan los límites.

Pero en el fondo queremos ser piratas, y revolcarnos sucias entre sexo de ron con tres a la vez. Mentiremos verdades virginales para conseguir que nos deseen los perros y nos monten de rodillas en mitad de un salmo para así llegar ante dios y reírnos a su cara.
Las rejas del cerebro impedirán por un corto espacio de tiempo que nos desbordemos y locas nos desnudemos en mitad de una comida familiar para ofrecer sexo violento a las madres de nuestras parejas.
Obligamos a nuestros tutores a que nos mutilen los bajos instintos para que así se mantenga el orden, no vaya a ser que la vida se les meta por el culo … y les guste.

Al acabar un concierto una “fan” me dijo: - Que guay tío, eres diferente a los demás – Claro – respondí. – así follo más – Ella se rió incómodamente buscando la broma o la posible verdad de la que huir . Al final volvió a decir – Joder tío, que sinceros eres, gracias. – Y yo pensé – ¡esta es imbécil!, mientras en mi cabeza sonaba extremoduro cantando – “Si te crees toas mis mentiras que vacía debes estar”. Después la llevé a mi casa y me la follé con desgana pornográfica. Al acabar me inventé una excusa y la largué rápidamente mientras le daba un teléfono falso y le decía que para mí también había sido especial.
Volví dentro, cerré la puerta, esperé... llegó una visita inesperada, le abrí y le sonreí – ¿Qué tal la vida? – Me peguntó – Bien – Le respondí. Entre medio vivimos sin enterarnos entre mentira y mentira. El resto de verdades falsas esperaron con miedo a que se fuera.
Cuando ya se iba le conté un chiste, cerré la puerta, y… me derrumbé entre lágrimas niñas.

Disparamos al enemigo con los ojos cerrados, mientras la bala y la lágrima buscan a la vez caminos paralelos. Y cuando la lágrima impacta en la frente del enemigo, entonces queremos besarle esa misma frente para acompañarle tristes en su camino hacia el más allá.
Nada tiene sentido ni deja de tenerlo. Nada es real ni deja de serlo. Nada importa ni deja de tener importancia. Nada es tuyo ni deja de serlo. Nada es verdad ni mentira. Nada es mejor ni peor. Nada es ni deja de ser. Nada es… nada

Vivimos una vida ilusoria con las reglas de una real. Tras las rejas de la cárcel que custodiamos para que nuestro vecino no salga de la suya y entre en la nuestra. La cárcel que construimos para contenernos, para detenernos, para mutilarnos, para impedirnos ser lo que somos, para portarnos como hay que portarse, para ser como hay que ser.

A veces lloramos, pero otras somos capaces de cosas increíbles, y de bailar al ritmo del diablo las canciones de Calle 13 que hablan sobre mentiras especiales.